Woman On the Beach (Hong Sang-Soo, 2006)

 

            En el emergente mundo cinematográfico surcoreano brilla con luz propia la creación de cine de autor, encaminado más a la recreación de sentimientos muy cercana a una nouvelle vague estilizada y de nueva hornada tocando por encima la crítica social.

            Hong Sang Soo, acérrimo practicante de este tipo de cine durante las dos últimas décadas, cuenta una historia aparentemente tan intrascendente como las vicisitudes cotidianas de unas pocas personas que se conocen durante un fin de semana.

            Más cercano al cine de Eric Rommer que a sus referentes culturales más cercanos, Soo construye un profuso estudio, casi accidental, sobre el comportamiento de ambos sexos en las relaciones, tanto de amistad como de pareja, y los muestra con desgarro y desengaño, con crudeza y realismo, edulcorados por la profusa presencia de luces naturales muy intensas que embellecen cualquier atisbo de tristeza.

            El tratamiento natural y luminoso que imprime a la estética del filme choca con su simplista forma de rodar. El director contradice su estilo al hacer chocar sus influencias unas con otras: el preciosismo visual y contemplativo del cine asiático unido a los planos generales fijos típicos del cine francés de los setenta y ochenta.

            Soo se centra y se apoya en sus actores, en la exploración exhaustiva de sus personajes, y deja que interactúen entre ellos mientras los observa con cariño y experimenta con mimo esas relaciones, dando a cada una de ellas un sentido que parece diluirse en la cotidianidad del relato.

            Soberbios actores, ayudados por personajes fuertes y bien construidos, que ayudan a hacer la película creíble y disfrutable. La fuerza del discurso sin embargo parece desaparecer en ese vaivén de relaciones sin sentido aparente, y la resolución parece hacerse de rogar en el momento en que las historias dejan de avanzar.

            Con una deliciosa mezcla entre road movie y ‘cuento de verano’, la película guarda dentro de sí incontables temas profundos sobre los que reflexionar contados con una pasmosa naturalidad, pero demasiado ocultos tras ese entramado formal sobre el que resbala incapaz el espectador.