'El viaje de tu vida' (Tracks) de John Curran

El viaje de tu vida [Tracks] (John Curran, 2013)

En las películas de John Curran siempre ha habido un gran viaje, fuese metafórico o no. Una travesía que los protagonistas debían cruzar como manera de realizarse, ya fuese en el interior de sus mentes o atravesando grandes distancias. Pero ni siquiera el viaje de El velo pintado (2006) puede compararse a la literalidad con la que el relato real de Robyn Davidson, que cruzó de joven el desierto australiano, se adapta a los deseos del realizador.

Al tomar como punto de partida el material biográfico de Davidson, Curran ha podido despojarse hasta cierto punto de toda condición expositiva o en exceso literal, obteniendo la libertad suficiente para filmar el viaje en sí, sin condicionantes argumentales ni manuales de guión con los que hipotecar su historia. En ese sentido el director de Stone (2010) ha encontrado las más sugerentes imágenes de su cine y también su película más libre, más idealista, la más puramente abstracta de todas las que ha filmado.

Mia Wasikowska sostiene los largos planos a los que el relato parece invitar, un ejercicio contemplativo desde donde extraer el sentimiento de superación personal y el mundo interior del personaje protagonista, cuestiones siempre difíciles de representar en la pantalla. La actriz soporta buena parte del peso de la propuesta estética de la película y en esa capacidad debe encontrarse uno de los grandes hallazgos (puede que sea éste el primer papel realmente adulto de la actriz). Los tonos del paisaje y el rostro de la intérprete confieren una identidad muy particular a la película, que parece encontrar en el personaje acompañado por sus camellos, perdida en la inmensidad del desierto, la imagen icónica con la que expresar el trayecto como viaje fundacional, como experiencia vital. El tránsito, el esfuerzo diario y el movimiento continuo como resumen de lo vivido.

Tracks3

A pesar de haber dado un paso adelante con respecto a la abstracción de su tema predilecto, el realizador vuelve a quedarse a medio camino en la exploración de sus ambiciones. Se trata de una característica recurrente en su filmografía, llena de grandes planteamientos con tendencia a que su identidad inicial se desvanezca y a evitar riesgos con los que la película se aleje de esquemas convencionales. A El viaje de tu vida le ocurre también, en mayor o menor medida, como si del viaje de Robyn Davidson aún pudieran extraerse muchas más lecturas, de sabor quizá más cruel de lo que soportaría el dulcificado tono de la película, sobre la supervivencia y la soledad humanas. Las buenas intenciones de Curran se convierten finalmente en una barrera por la que los triunfos del film son incapaces de filtrarse y florecer del todo.

La película, sugerente desde el punto de vista visual y atrevida desde un cierto prisma argumental, no encuentra la manera de enlazar finalmente ese gusto por la abstracción del viaje junto a las buenas intenciones sobre las que está construido el relato, algo así como si una perezosa, temerosa labor de montaje hubiese convertido el trayecto en una aventura más obvia y digerible que la manera en la que fue concebida originalmente. El resultado final puede invitar a pensar en el viaje como un capricho, un arrebato de la joven, y no un verdadero trayecto vital, metáfora de toda su existencia. En esa ausencia de riesgo, en esa voluntad desdibujada, puede encontrarse el gran vacío de la cinta, que termina abandonándose a los lugares comunes y a los finales confortables para que el relato sobreviva, de alguna manera, entre las bondades del gran público.

El paso adelante del cineasta, sin embargo, aventura nuevos y sugerentes desafíos futuros. John Curran ha vuelto a filmar en su país natal, Australia, quince años después de su primer largometraje y con una historia entre manos que desafía a todos los paisajes argumentales con los que había lidiado en su carrera. Quizás el viaje existencial de Robyn Davidson/Mia Wasikowska haya sido el trayecto definitivo para que Curran termine por encontrarse a sí mismo.

'El viaje de tu vida' (Tracks) de John Curran