Her (Arcade Fire, 2013)

Sería atrevido afirmar que la banda sonora de Her tiene una vocación puramente ambiental. Muchos de sus sonidos surgen a partir de un personaje, Samantha, que incapaz de compartir fotografías y momentos para el recuerdo con Theodore abraza la composición musical como forma de representar la unión de ambos. No sólo se trata de una película sobre los sentimientos, sino de la manera en que éstos se representan a partir de lo creativo, de ahí la importancia de una música que no busca servir como simple fondo sonoro sino como expresión de un estado de ánimo.

Quizás los temas más representativos en ese sentido sean dos piezas para piano, Divorce Papers y Song on the Beach, en los que una actitud contemplativa de la música ejerce una poderosa influencia sobre la cualidad de las imágenes del film. El corte Photograph viene a servir como variación del tema expuesto en Song on the Beach con un brío y virtuosismo que pierde con sus adornos parte de su poder comunicativo.

En otros cortes sí se percibe la naturaleza de unos temas que no buscan un desarrollo discursivo sino encontrar una atmósfera uniforme sobre la que puedan brillar los diálogos en off de los protagonistas. Sirva como ejemplo Loneliness (Night Talking), donde se desarrolla uno de los temas principales del score, centrado en una sencilla progresión de acordes que persigue una honda presencia de lo emocional como conductor narrativo.

La inusual banda sonora de Her utiliza elementos propios de la música electrónica al mismo tiempo que un piano vertical como protagonista en muchos de sus temas, lo que crea una sugerente contradicción en torno a la filosofía de su construcción: la electrónica y los efectos de sonido generan un espíritu de indudable modernidad que el sonido del piano se encarga de desintegrar para abrazar un tono más humano y de algún modo artesanal.

Lo viejo y lo nuevo se encuentran y entrechocan aquí con resultados desiguales, no tanto por la calidad y cualidad de los sonidos que generan juntos, sino por un planteamiento puramente teórico: si el piano simboliza un aspecto de la película y lo electrónico otro nunca queda sugerido del todo, de manera que parece manifestarse como caprichosa decisión estética y no bajo intenciones discursivas. Samantha toca piezas para piano, pero no es el instrumento que define al personaje en tanto que ya está presente antes que ella, y tampoco simboliza la vida interior de Theodore puesto que temas importantes del score no incluyen piano. Ese uso de la instrumentación sin atender a su simbología o, cuanto menos, a sus implicaciones discursivas se desvela en cierta manera irresponsable.