La Caja (Juan Carlos Falcón, 2006)

 

            El primer trabajo de Juan Carlos Falcón tras la cámara no sólo es una bocanada de aire fresco a un panorama cinematográfico nacional pobre en demasía, sino que abre las puertas a nuevos proyectos producidos en las islas, con intenciones firmes de ofrecer continuidad en el tiempo.

            La Caja adapta un material literario de gran calidad a un guión que no ha pasado el filtro de lo que pertenece puramente al cine. Las aristas del teatro aún quedan latentes en los personajes, en las situaciones e incluso en la planificación del rodaje, que se muestra a veces escueta en demasía por requerimiento de la historia.

            Ángela Molina, maravillosa en el papel principal, ingenua al comienzo y experimentando un descubrimiento absoluto de su propia vida, llena de matices un personaje simple en su planteamiento pero que la actriz dota de una maravillosa vida propia.

            Elvira Mínguez ofrece posiblemente la actuación más brillante, una creación sobresaliente apoyada en gran parte por un contrariado personaje con grandes momentos para el lucimiento de la actriz.

            Antonia San Juan, con su acostumbrada sobreactuación, se encarga del lado humorístico, de suavizar la crudeza de las historias familiares sin perder de vista el talante del resto de la película. El resto de actores aportan su grano de arena a esta historia que se antoja casi coral y que regala hermosos momentos a cada uno de ellos aún en sus pequeñas apariciones.

            La dirección de actores es excelente, ofrece interpretaciones contenidas pero llenas de fuerza, creíbles en un relato que se acerca progresivamente a lo surrealista y que pierde en ocasiones el sentido de la realidad para tratar ésta con humor y volver a ella con la veracidad y crudeza que ésta merece.

            Un diseño de producción digno y sencillo ayuda a encauzar la historia a lo esencial, a centrar los escenarios encuadrados en las actuaciones de sus estupendas actrices, en supeditar el fondo al personaje y no condicionarlo a través de éste.

            Magnífica película, plena, sugerente, sencilla y contenida, que regala momentos intensos de buen cine, y que es el punto de partida de un nuevo cine hecho en canarias, solvente y de gran calidad, con un lenguaje e identidad propios.