Una imagen de Aquarius, de Kleber Mendonça Filho

La escena parece intrascendente. Ella olvida cerrar con llave y el despiste le sobresalta durante la noche. Se despierta y cierra la puerta de la entrada, un detalle que cualquier otra película se hubiese ahorrado. Pero no es una película cualquiera: antes de esto ella duerme mientras, al fondo del plano, una sombra se adentra en la casa. Ha dejado la puerta sin cerrar y ahora un ladrón se encuentra dentro. Ya nada está a salvo.

Resulta que nada de esto ocurre en la realidad sino en el sueño de Clara, esa señora que duerme plácidamente hasta que, como muchos de nosotros en ese gesto cotidiano que repensamos a diario, trata de reconstruir en su cabeza si esa noche ha asegurado la puerta con llave. No recuerda haberlo hecho y entonces su mente se inunda con pensamientos intrusivos, su cuerpo se coloca en situación de alarma. La visión de alguien adentrándose en la vivienda le impulsa a levantarse de nuevo, caminar hasta la entrada y revisar si ha cerrado o no.

Clara vive en el Aquarius, un edificio construido en la flamante Avenida Boa Viagem en los años cuarenta. Un promotor ha comprado todos los apartamentos del edificio excepto el suyo. Ella se niega a venderlo: su historia y la de su familia están contenidas en el interior de esas paredes. La empresa ha iniciado una estrategia de acoso y derribo para aterrorizar a Clara y que ceda a las presiones del nuevo mercado inmobiliario. Por eso el temor a que alguien entre no es casual, no es un miedo irracional. Clara se encuentra en una situación donde aquella visión podría hacerse realidad en cualquier momento.

Con su relato sobre la ciudadana enfrentada al poder, Kleber Mendonça Filho tomaba el pulso, en 2016, a un drama de la vivienda en las grandes ciudades que no ha dejado de agravarse y que en la última década se ha vuelto insostenible. Aquarius representaba en imágenes y con audacia un mecanismo mental que repetimos a diario y en el que nunca reparamos. Con aquel detalle, el cineasta permitía entrar dentro de la protagonista para recordarnos que ella era parte de nosotros.